La Ecuación del tiempo

 La diferencia entre el tiempo solar real y el tiempo solar medio

         Muchas veces términos como: tiempo solar, tiempo medio, ecuación del tiempo, tiempo civil, tiempo universal, analema, etc., son desconocidos para nosotros pero realmente sirven para definir el transcurso de la luz sobre nuestros planeta y por tanto regir nuestras vidas. El objetivo de este trabajo es intentar aclarar todos estos conceptos y mostrar varias creaciones relojeras que incorporan la complicación denominada “ecuación del tiempo” y sus variantes.

Empecemos: Los relojes de Sol indican la “hora solar” pero los relojes que ahora conocemos indican la “hora solar media u hora civil”. Vamos a explicar sus diferentes indicaciones.

El “tiempo solar” está relacionado con la idea de que cuando el Sol alcanza su punto más alto (cuando cruza el meridiano), es mediodía y al día siguiente, cuando el Sol vuelva a cruzar el meridiano, será mediodía una vez más. Lo que ocurre es que este tiempo no es de exactamente 24 horas, varía en funciones de la época del año. Alrededor del 15 de Septiembre, los días son de 23 horas, 59 minutos y 40 segundos, mientras que cerca de la Navidad los días son de 24 horas y 20 segundos de duración.

La conveniencia de disponer de un día de 24 horas exactas de duración hace que normalmente ignoremos estas pequeñas diferencias y construyamos relojes mecánicos que miden esos intervalos de tiempo exactamente iguales.

Estas diferencias que llegan a alcanzar un máximo de poco más de 14 minutos a mediados de Febrero (retraso del “tiempo solar” respecto del “tiempo medio”) y poco más de 16 minutos al principio de Noviembre (adelanto). Existen también otras dos variaciones menores a mediados de Mayo (adelanto de aproximadamente 4 minutos) y a finales de Julio (retraso de poco más de 6 minutos).

Estas diferencias no se acumulan a lo largo de los años, porque el “tiempo civil” se ha diseñado de tal manera que durante un ciclo de 4 años, incluyendo un año bisiesto, los tiempos civil y solar casi se igualan nuevamente. (Lo de “casi” se debe a que el “tiempo civil” todavía tiene que ajustarse por no tener un año bisiesto al final de cada siglo, excepto cuando el año es exactamente divisible por 400; así, el año 1900 no fue un año bisiesto, pero el año 2000 si). Aún con esta corrección, recientemente se añadió un segundo extra al “tiempo civil”.

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Pero hagamos ahora un poco de historia de la relojería:

El rey Luis XIV, conocido como el Rey Sol, especificó que « los relojes públicos debían reglarse siguiendo el curso del sol »

Así es como el relojero ideal de la época representaba a la diosa del cálculo con un reloj y una esfera, para corregir las horas « mentirosas » del Sol. Con la referencia del sol hacía falta cada día avanzar o retrasar el reloj consultando un almanaque o una esfera solar (globo).

Todo cambió con la aparición del péndulo de Huygens en 1657, y la consiguiente mejora en la regularidad de marcha del reloj que puso en evidencia la diferencia entre el tiempo solar y el tiempo « mecánico ».

Aparece por primera vez en los relojes astronómicos la indicación de la ecuación del tiempo. Según explica Ludwig Oechslin, conservador del Museo International de Relojería de La Chaux-de-Fonds (Suiza), el matemático suizo Jost Bürgi (inventor de los logaritmos) fue el primero en preocuparse por como indicar estas variaciones de tiempo de forma mecánica a finales del siglo XVI. Construyó los globos astronómicos más precisos de la época.  

Más tarde fueron los péndulos ingleses de la segunda mitad del siglo XVII los que mejor calculaban la ecuación del tiempo pero durante el siglo XVIII y hasta comienzos del XIX fueron pocos los instrumentos de relojería que tuvieron en cuenta el tiempo real. En Inglaterra solo se interesaron relojeros como Mudge, Ellicott o Dent y en Suiza y Francia A.L. Breguet, Berthoud, Lepaute o Lépine.

A comienzos del siglo XIX se establecen las normas mínimas para convertir el tiempo medio local en tiempo oficial pero hasta la utilización, años más tarde, del telégrafo y el ferrocarril no se pudo poner en práctica.

De hecho, hasta el año 1884 no se estableció el sistema de husos horarios para medidas universales del tiempo. Todos los países disponen de un tiempo oficial en función de su posición en el globo.

El meridiano de Greenwich se convierte en la referencia universal para cada huso horario. El nuevo sistema se basa en tres grandes premisas:

  • La tierra está dividida en 24 husos horarios.
  • Todos los lugares situados dentro de un mismo huso horario tienen la misma hora.
  • Esta hora se convierte en tiempo civil en los lugares situados sobre el meridiano central del huso horario.

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Pasemos ahora a la técnica utilizada para la implementación de la indicación de la ecuación del tiempo:

Las variaciones del tiempo solar real son reproducidas mecánicamente con la ayuda de una leva de ecuación que gira alrededor de su eje en un año y puede hacerlo en forma de analema o sobre un eje temporal lineal. Una aguja puede seguir el movimiento de esta leva indicando los minutos de desfase. Con una indicación retrógrada, una esfera adicional nos indicará, por tanto, los minutos a añadir o descontar al tiempo medio (indicado en el reloj) para obtener el tiempo real.

Una interesante variación en esta indicación es la llamada « ecuación marchante » bastante más difícil de realizar técnicamente y que indica directamente el tiempo real a través de una aguja de minutos suplementaria, adornada normalmente con un sol en su extremo. 

Casi todos los relojes que incorporan esta indicación también disponen de calendario perpetuo, fases de luna e incluso indicación de salida y ocultación del sol. La razón es la aparente falta de utilidad práctica de esta complicación por si sola que hace que estos modelos sean escasos y siempre asociados a un calendario perpetuo, convirtiéndolos en creaciones de alto nivel de complejidad y por tanto también de precio.

Entre los relojes con ecuación del tiempo más celebres en la historia de la relojería moderna debemos destacar: el Marie-Antoinette de Breguet, el Leroy 01, el reloj Graves de Patek Philippe y los calibres 89 y Star Caliber 2000, el Gyrotourbillon de Jaeger-LeCoultre, el True North Perpetual d’Arnold & Son y como no el “Equation du temps” Jules Audemars de Audemars Piguet que describiremos más adelante. 

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Al comienzo de este trabajo hablábamos de varios ejemplos de relojes con indicación de esta complicación. Al margen de los relojes astronómicos que ya hemos mencionado nos centraremos en tres buenos ejemplos de relojes de pulsera contemporáneos con esta indicación:

Audemars Piguet Equation du Temps

Audemars Piguet Equation du Temps

Audemars Piguet ya implementó esta complicación en un reloj de bolsillo en el siglo XIX pero en pulsera tuvimos que esperar hasta que se presentó, dentro de la colección ‘Jules Audemars’, el modelo ‘Equation du temps / Ecuación del tiempo’ en el año 2000. Con pocas diferencias, en la actualidad este modelo (hablamos del presentado en 2005) es uno de los más elegantes y el más equilibrado estéticamente hablando. Dispone de las tres funciones de la ecuación del tiempo: desviación del tiempo real, horas de amanecer y de ponerse el sol y calendario perpetuo. Sobre la esfera la diferencia con el tiempo solar se indica mediante una pequeña aguja con un sol (desde -15min. a las 9h hasta +15min. a las 3h.).

Esta magnífica creación puede personalizarse ajustando la latitud a la ciudad escogida por el cliente y que se graba en la parte inferior de la esfera. Dispone de una caja de 43mm en oro blanco, rosa o amarillo, estanca hasta 20 metros.

Para crear el calibre 2120/2808 de carga automática, 19800 alternancias/hora y reserva de marcha de 40 horas han sido necesarias 423 piezas. Una parte de ellas pueden apreciarse tras el cristal de zafiro del fondo. Ha sido íntegramente desarrollado en la manufactura y representa una de las producciones más importantes del género de las grandes complicaciones. 

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También merece nuestra atención el modelo Equation Marchante de Blancpain.

Blancpain Equation marchante en platino

Blancpain Equation marchante en platino

La mayor particularidad es que este reloj dispone de dos agujas coaxiales de minutos, una que indica la hora oficial y otra (con un pequeño sol de oro amarillo) la hora solar real. Este fácil sistema de indicación permite leer directamente el tiempo real solar, sin realizar ningún cálculo aritmético como se requiere en otras ecuaciones del tiempo. El usuario ve la diferencia entre los dos tiempos, que puede alcanzar hasta 16 minutos en determinado período del año. La apertura en la esfera a las 6 h permite ver el mecanismo de la ecuación marchante y segundero.

Tras 3 años de desarrollo Blancpain nos presenta su nuevo calibre 3863, formado por 400 componentes, automático, dotado de una reserva de marcha de casi 72 horas.  Incorpora un calendario perpetuo y fase lunar retrógrada.  Su limitado grosor, de tan solo 5.25 mm, es una verdadera prueba de miniaturización. 

Sobrio y elegante, este reloj solo está al alcance de unos pocos afortunados porque se produce en serie limitada de 50 ejemplares.

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Sin menospreciar al Gyrotourbillon destacamos por su actualidad ya que fue galardonado con el Premio de Jurado en la última edición del Premio de Relojería de Ginebra celebrado en noviembre de 2007.

Reverso Grande Complication a triptyque de Jaeger-leCoultre

Reverso Grande Complication a triptyque de Jaeger-leCoultre

Hablamos de una magnifica demostración de técnica en este campo: el “Reverso grande complication à triptyque” de Jaeger-LeCoultre.

700 piezas han sido necesarias para completar este reloj con 3 esferas y 18 complicaciones. Dispone entre ellas de regulador a tourbillon (un minuto), calendario perpetuo (sin intervención manual hasta febrero de 2100), calendario zodiacal, fases de la luna, indicación de día y noche, y por supuesto ecuación del tiempo.

En su esfera astronómica se indica: la hora sideral, carta del cielo en función de los deseos del propietario para el hemisferio boreal o austral, horas de la salida y puesta del sol, calendario zodiacal y ecuación del tiempo.

Y en su esfera calendario: Calendario perpetuo (precisa corrección manual en febrero de 2100), indicación de la fecha grande digital mediante disco retrógrado, agujas para el día de la semana y del mes, indicación de los años bisiestos, fases y edad de la Luna.

Su imponente caja de platino de 37.7 x 55 mm y grosor de 17.9 mm aloja un magnífico calibre de carga manual con dos barriletes y una reserva de marcha de 48 horas. Dispone de un tourbillon construido en titanio (con un pedo total de 0,29 gramos), volante mono metálico Glucydur con espiral Nivarox I y 21.600 alternancias/hora (3Hz.).

 

José Luis Alvira

Febrero 2008

Publicado en Cronos Marzo-2008

Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento del autor.

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