Muy cerca de la ciudad suiza de Le Locle se encuentra otro de los puntos clave para todos los amantes de la relojería. Fronteriza pero del lado francés la pequeña ciudad de Villers-le-Lac se enorgullece de su museo de relojería.
En pleno corazón de la industria relojera mundial, entre las más importantes ciudades relojeras de Francia y Suiza se encuentra la pequeña ciudad de Villers-le-Lac. Con apenas 4.000 habitantes esta bonita ciudad francesa está situada en medio de dos ciudades que también disponen de Museo de Relojería. Hablamos de la ciudad suiza de Le Locle a tan solo 5 Km., con su flamante museo de relojería en el Châteaux des Monts y de la ciudad francesa de Morteau también muy cercana y con su museo de relojería en el Châteaux de Pertusier.
En un entorno privilegiado por su belleza y bienestar, a orillas del pequeño lago de Chaillexon que ejerce de frontera entre las dos naciones, esta pequeña ciudad de 859 m. de altitud vive y convive fundamentalmente de la industria relojera. Muchos de sus habitantes han trabajado y trabajan en el otro lado de la frontera (en Suiza) en las numerosas industrias relojeras de las ciudades próximas, como Le Locle o La Chaux-de-Fonds. Estos trabajadores, llamados allí ‘fronterizos’, tienen la ventaja adicional de vivir en Francia, pagando los impuestos franceses, pero cobrando su sueldo suizo.
Al margen de conveniencias laborales este museo fue creado ante todo con un objetivo muy claro: perpetuar la tradición relojera de la región. Complementario a los existentes en una y otra parte de la frontera el Museo del Reloj de Villers-le-Lac se distingue claramente del resto por su completa presentación cronológica de la evolución del reloj a través de sus diferentes épocas. Analizando sus estilos, historia, técnica y grandes maestros. Tres siglos de evolución técnica presentados en sus diferentes etapas socio-culturales. Un recorrido completo por toda una gama de guarda-tiempos portables y transportables surgidos después de los relojes monumentales, de pared, de mesa, etc.
Como una miniaturización de estos grandes relojes el reloj portable y transportable debe disponer de una característica fundamental que permita su movilidad. No era posible mantener el sistema de pesas para unos relojes que debían moverse continuamente por ello se ideó el sistema de carga por resorte. Este sistema permite disponer de una energía ‘continua’ en todas sus posiciones.
Tres siglos de historia bien documentados, en los que a través de sus diferentes épocas se van asociando los avances técnicos con su contexto socio-cultural. La sala principal se ha dedicado en exclusiva a esta descripción cronológica de la relojería. Con descripciones no excesivamente técnicas, de forma muy amena, el visitante puede apreciar y comprender el estado de los avances técnicos producidos en cada época.
Debemos añadir que como museo francés se hace más hincapié y se presta más atención a las creaciones y relojeros franceses que al resto. Lo cierto es que muchas veces los relojeros franceses han sido olvidados por el público en general quizás porque no se ha sabido divulgar sus trabajos. Muchas veces el problema es que la imbricación entre los relojeros franceses con los suizos e ingleses ha complicado la autoría de los trabajos realizados.
Podemos distinguir entre seis secciones diferentes en este museo.
- ‘Las Épocas’
Esta es la sala de la que acabamos de hablar y en la que se representan gracias a sus doce vitrinas las diferentes épocas de la historia francesa; renacimiento, Luis XIII, Luis XIV, Regencia, Luis XV, Luis XVI, Revolución, Restauración, Napoleón III, ‘Nuevo arte’ y Art Decó.
El recorrido histórico comienza con los primeros relojes que aparecen en el primer cuarto del siglo XVI y los primeros relojeros conocidos: Julien Coudray, Peter Henlein y Pietro Guido hasta acabar en las últimas creaciones ‘Art Decó’ de principios del siglo XX.
- ‘Sala Prestigio’
Normalmente es todos los museos hay una sala que muestra objetos que merecen una atención especial. También en este la ‘Sala Prestigio’ dispone de relojes excepcionales como el reloj de Gautrin e hijos que lleva la inscripción ‘Reloj de una rueda’. Solo se conocen dos piezas como esta en todo el mundo. En esta sala también podemos disfrutar de relojes con escapes excepcionalmente raros, un excepcional cronómetro de Breguet y máquinas herramientas especialmente raras.
- ‘Las Llaves’
Hasta la invención de la corona como sistema multifunción la recarga del reloj debía hacerse actuando directamente sobre el barrilete mediante una llave. Estas han sido fundamentales durante al menos cuatro siglos de historia relojera. Se exponen varias decenas de llaves de todos los estilos, épocas y orígenes.
- ‘Los Porta-relojes’
Como su mismo nombre indica, estos objetos permiten a su propietario depositar su reloj a su llegada a su casa. El ‘porta-reloj’ permite en todo momento ver la hora del reloj como si se tratara de un péndulo de mesa.
Podemos disfrutar de casi 50 modelos que constituyen una colección única en su género. Desde los primeros realizados en maderas nobles, pasados por los de loza y bronce estos objetos, tan poco conocidos como escasos, realzan el valor del reloj y constituyen uno de los complementos del reloj que mejor se acopla a este.
- ‘Máquinas-Utiles’
Muchas veces olvidadas las máquinas y útiles han sido para el relojero, como para todo artesano, fundamentales para el desarrollo de su trabajo. La más antigua en poder del museo es una máquina para tallar las ruedas de 1722.
Son innumerables las funciones y prestaciones de estas máquinas que cada artesano ajustaba e incluso diseñaba para sus propias necesidades: maquinas de tallar, redondear, pulir, tornos, buriles fijos, etc.
Hacia finales del siglo XIX la región francesa del Haut-Doubs, en la que se encuentra el museo, fue el centro mundial de fabricación de escapes de cilindro. Por ello el museo ha reunido una gran colección de máquinas con este fin.
Muchas veces lo que ocurre, según nos indican los conservadores del museo, es que para una máquina o útil no esta clara su función y es muy difícil determinarla.
- ‘Los Talleres’
Por ultimo disponemos de una sala en la que se han reconstruido varios talleres de artesanos relojeros de diferentes épocas. El relojero en su mesa de trabajo, el esmaltador con sus polvos de colores, el grabador, el fabricante de resortes, etc.; cada artesano en función del tipo de trabajo que realiza dispone de un taller y en particular de una mesa especialmente concebida para su tipo de trabajo.
Es de destacar una completa colección de relojes eléctricos y electrónicos de sus 50 años de historia. Muchas veces despreciados, este tipo de relojes también tiene cabida en este museo esencialmente gracias a una gran colección de relojes franceses de la reconocida firma LIP.
Eminentemente técnico, este museo sorprende por su precisión y claridad en las descripciones técnicas para cada uno de los objetos mostrados. Nacido de la colaboración de dos grandes apasionados por la relojería antigua este joven museo fue inaugurado en 1997 para reunir y mostrar el trabajo de más de cuarenta años de estudio e investigación de sus dos fundadores, Yves Droz y Joseph Flores.
De junio a septiembre el museo abre sus puertas todos los días excepto el martes de 10h a 12h y de 14h a 18h. El resto del año (excepto en enero que permanece cerrado) el museo abre en horario de 15h a 18h. solamente los domingos.
Nuestro mas sincero agradecimiento al Sr. Joseph Flores, reconocido experto relojero, por su colaboración para la realización de este trabajo y su dedicación y entrega para con el museo.
Museo del Reloj de Villers-le-Lac
Contact: Joseph Flores
5, rue Pierre Berçot – F-25130 Villers-le-Lac, FRANCIA
Tél. + 33 3 81 68 08 00 – Fax +33 3 81 68 00 06
site: http://montres.fc-net.fr/
e-mail: montres@fc-net.fr
José Luis Alvira
Junio de 2003
Publicado en Relojes&Estilográficas en Septiembre-2003
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