Candidatos a la gloria, AHCI

En la pasada edición de la feria de Basel (2002), la A.H.C.I. cedió de forma excepcional un espacio importante en el seno de su stand a los candidatos. Todos ellos tuvieron la oportunidad de mostrar sus creaciones, tan dispares como excepcionales.

Logo A.H.C.I.

Logo A.H.C.I.

 

Para todos los amantes de la alta relojería la conocida A.H.C.I. (Académie horlogère des créateurs indépendants) representa el barómetro que mide el nivel de calidad y promesas dentro del mundo relojero internacional.

Desde 1985, el objetivo de sus fundadores, Svend Andersen y Vincent Calabrese no era otro que el de dar a conocer el trabajo artesanal de un grupo de relojeros para proteger sus intereses. Desde entonces, gracias al trabajo realizado, la academia se ha labrado un futuro que ya está dando sus frutos. No es posible encontrar un coleccionista o entendido en alta relojería que desconozca esta academia. Una buena parte de las manufacturas de prestigio pertenecen a antiguos o actuales miembros de esta academia. De ella han salido una gran mayoría de maestros relojeros de entre los que ahora gozan de un alto prestigio. Actualmente son 22 los miembros de pleno derecho, de 10 nacionalidades diferentes, mas 5 candidatos, todos ellos reunidos para promover su capacidad desarrollo y creación de excepcionales obras de relojería mecánica. Conservando su total independencia, los miembros han podido exponer sus creaciones en la feria de Basel desde hace 15 años. Esto ofrece una oportunidad única a los amantes de la alta relojería: conocer en persona al maestro creador de las obras expuestas y que quizás pueda realizar el reloj de sus sueños. Reservados pero a la vez accesibles, estos maestros artesanos, muy gustosamente le ofrecerán una descripción de sus obras.

La Academia establece unas reglas de juegos para poder alcanzar el derecho de miembro de pleno derecho. El nuevo candidato deberá cumplir las siguientes condiciones:

  • Ser capaz de realizar una construcción técnica relojera.
  • Poder ejecutar personalmente de una manera presentable estéticamente y de primera calidad.

Superada esta primera fase el nuevo candidato deberá entonces reunir las siguientes condiciones:

  • Debe ser apadrinado por al menos dos miembros de la Academia.
  • Es necesario también que el candidato participe como mínimo en 3 exposiciones en 4 años. 

Finalmente el candidato será aceptado como miembro de pleno derecho por la asamblea general de la Academia.

Hasta el momento los relojeros que la Academia tiene como candidatos son:

  • Dominique Fritz (Francia)
  • Carlo Hengen (Luxemburgo)
  • Marco Lang (Alemania)
  • Steven Phillips (EE.UU.)
  • Peter Speake-Marin (Inglaterra). 

Algunos de estos miembros construyen relojes de pared, sobremesa, etc. pero nos centraremos solamente en los que realizan relojes de pulsera completos. Destacan de la lista tres curiosidades: primera la diversidad de nacionalidades, segunda el hecho de que no esté Suiza entre ellas y tercera y ultima: es la primera vez en la historia de la Academia que un relojero norteamericano aspira a formar parte de ella.

Dominique Fritz es un relojero francés con una experiencia de mas de 30 años y que trabaja en un taller en Besançon (Francia) desde el que han salidos incluso varias invenciones que han sido patentadas. En la pasada edición de Basel nos ha presentado su ‘The Magician Small Clock’ o pequeño reloj mágico. Se trata de un reloj de mesa de forma rectangular con una esfera central con indicación de horas y minutos y dos esferas mas pequeñas arriba y abajo para indicación de otras zonas horarias. Lo realmente especial radica en el hecho de que toda la parte superior donde se encuentran las esferas es transparente. Solo se ven las agujas y los índices horarios y en la parte de abajo se encuentra oculto el mecanismo de 8 días. Nos parece una nueva interpretación de los famosos relojes misteriosos que la firma Cartier comenzó a construir durante los años 20 y 30.

Una creación también misteriosa es la que presentó en Basel su compañero Carlo Hengen pero en forma de reloj de pulsera con tourbillon volante. Todo el mecanismo está concentrado detrás de la esfera superior a las 12h. que indica las horas y en la parte de abajo en la que se encuentra el tourbillon. Los minutos se indican gracias a una aguja central. La esfera, parcialmente transparente, deja al descubierto una gran creación que es preciso solicitar por encargo. La caja es de oro amarillo de 18 quilates.

El relojero alemán, Marco Lang, lleva varios años, desde la localidad sajona de Dresden, desarrollando un gran trabajo de investigación y restauración de instrumentos de medida y relojes.

Esta celebre localidad relojera alemana jugó un papel muy importante en el siglo XVII y prueba de ello fue la divulgación en 1668 de una guía para el funcionamiento y fabricación de relojes. Sin dada importante pero también divertida la lectura de este escrito marcó profundamente el futuro relojero de la región. Importantes relojeros como Schumann, Seifert y J.C. Friedrich Gutkaes iniciaron la leyenda de la tradición relojera saxona. Es famoso el reloj de cinco minutos creado para la Opera de Semper en 1841. En 1845 Ferdinand Adolph Lange (nacido en Dresden en 1815) y su amigo Gustav Schneider fundaron la nueva industria relojera saxona. Una industria muy prospera que fue controlada mayoritariamente por la familia Lange que ahora conocemos bajo el nombre comercial A.Lange & Sohne. Después del forzoso paro durante la segunda guerra mundial, la firma consiguió resucitar de la mano del nieto del fundador Walter Lange y en la actualidad pertenece al grupo Richemont.

Perfectos conocedores de esta herencia histórica impresionante la familia Lang esta desarrollando un trabajo de investigación histórica extraordinario. Marco Lang nació en 1971 y recibió formación en mecánica de precisión en la firma Glashütte SA (ahora Glashütte Original). Poco a poco se encarga de restaurar todo tipo de instrumentos de medida como un importante péndulo de Galileo Galilei de 1642. Se hace necesaria la fabricación de pequeñas piezas para la  reconstrucción y restauración de los importantes  encargos recibidos. Así es como se hace realidad la gran pasión de Marco Lang. Su padre Rolf Lang ha trabajado más de 20 años en el Salón de matemáticas y física de Dresden pero también su gran pasión es la restauración de relojes. Ahora es el restaurador jefe de un taller creado en 1990.

En la actualidad, gracias a la asociación con el relojero también alemán Mikro Heyne han logrado dar vida a una nueva manufactura al mas puro estilo ‘Saxonia’: Lang & Heyne.

Desde un nuevo taller en Dresden nos han mostrado, en la edición de Basel 2002, una pequeña colección de relojes: ‘Friedrich August I.’ y ‘Johann’ ambas realizadas con el calibre propio ‘Caliber I.’. Este precioso movimiento imita perfectamente los fabricados en la región de Sajonia a finales del siglo XIX. Perfectamente acabado este calibre de carga manual de 46 horas de autonomía de marcha tiene un diámetro de 16 ¼ líneas (36,6 mm.), espiral Breguet, mecanismo de parada de segundos,  y en su construcción se han empleado 19 rubíes y un diamante colocado en el eje del volante.

Le toca el turno al relojero norteamericano Steven Phillips. Nacido en Hungría en 1939 en el seno de una familia tradicionalmente relojera Steven desde pequeño comenzó a recibir una sólida formación relojera que prosiguió en Austria y Francia. En 1959 emigró a los EE.UU. donde abrió su primera tienda de venta y reparación de relojes. Pero unos años más tarde Steven decide emprender un nuevo proyecto: crear sus propios relojes. Es así como en 1998 nace su primera colección ‘The Guardian I’. En la actualidad Steven dispone de una amplia oferta con dos características muy marcadas: fuerte personalidad creativa y mucho trabajo artesanal para el ‘esqueletado’ de los relojes. Debemos destacar también la creación de su reloj ‘Eternal’ que dispone un calendario gregoriano casi eterno, hasta el año 99.999. El mecanismo solo tiene una pulgada de diámetro pero puede comprimirse para incluirlo en un reloj de pulsera.

Una de las últimas creaciones de Steven es su modelo ‘The Black Hole’, que se ha convertido en el primer reloj con una presentación tridimensional de las fases de luna gracias a su presentación con una esfera. Todo ello sobre un movimiento parcialmente esqueleto y decorado con esmalte negro. Fuera de todos los círculos oficiosos de divulgación Steven creó un sitio exclusivo en Internet, creado con el objetivo de divulgar sus colecciones y vender sus creaciones a todo el que pueda permitirse pagar entre 14.000 y 65.000 Dólares.

Otro de los aspirantes a miembro de la Academia, y por tanto todavía candidato, es Peter Speake-Marin; un joven relojero ingles (nacido en Londres en 1968) aunque afincado en un pueblecito suizo llamado Rolle, situado a orillas del lago Leman entre las ciudades de Ginebra y Lausanne.

Recibe una formación técnica inicial en Londres y más tarde se desplaza a Neuchâtel (Suiza) para perfeccionarla. Pero como el mismo confiesa sus creaciones se han visto tremendamente influenciadas por su trabajo durante 7 años para una prestigiosa firma de restauración de relojería antigua: Somlo Antiques, situada en el nº 7 de Piccadilly Arcade en Londres y de la que guarda un grato recuerdo.

Tras su retorno definitivo a Suiza en 1996 Speake-Marin decide alternar su trabajo en Renaud&Papi (Le Locle) con la creación de su primera creación: un tourbillon de bolsillo. Tras dos años y mas de 1500 horas de trabajo consigue acabarlo. Lleva más de un año preparando su primera colección denominada ‘Piccadilly’ en recuerdo de su trabajo en ‘Somlo Antiques’ que hemos podido ver en esta edición de Basel 2002. Se trata de relojes en series numeradas de 20 piezas para cada variación de caja y esfera. Aunque se trata todavía de prototipos este relojero espera comenzar muy pronto a servir los primeras relojes con la posibilidad se personalizarlo a gusto del cliente. Sobre un movimiento de base de calidad (normalmente ETA 2824) Speake-Marin modifica su movimiento automático y talla el rotor dándole la forma de la jaula de su tourbillon.

La esfera en esmalte u oro dispone de un tornillo para ‘sujetarla’ y evitar que gire, resultando funcional y estético (según sus propias palabras). Con un estilo propio muy marcado estas creaciones difícilmente pueden compararse a ninguna otra y pueden llegar a convertirse en un nuevo referente de la alta relojería suiza.  

 

José Luis Alvira

Junio de 2002

Publicado en Relojes&Estilográficas en Agosto 2002

Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimento del autor.

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